Lo que yo digo ¡va a misa!

Desde siempre en la historia ha habido críticas, algunas constructivas y otras destructivas. Pero la jugosidad de las destructivas las hace ser también las más abundantes.

¿Con qué derecho nos creemos las personas con el poder de juzgar a otras? Juzgar cosas cotidianas, de tu entorno y que te incluyen es normal y casi habitual, pero puede que sea ese el motivo por el que también nos creemos con derecho a criticar a las personas que nos rodean. Muchas veces deberíamos intentar darnos cuenta del daño que pueden hacer unas palabras. Criticar de buenas a primeras, en ocasiones sin conocer lo que criticamos y  pregonar ese injusto juicio puede provocar daños sociales incalculables. Muchas veces, además, es esa persona que habla de más la que sale perdiendo o la que menos debería hablar.

Antes de juzgar a los demás es preferible juzgarse primero uno mismo, así antes de decir algo bueno o malo de los demás tener en cuenta tus virtudes y tus fallos y pensar en si te gustaría que los demás hablaran de ellos. 

Sara Rodríguez. 15 años. 
San Martin de Valdeiglesias.  

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